Los Malos de la Película v. 2: Ladrones de Arte

 

"... y robarte el alma
con unas pocas
palabras"

Otros Ladrones
Cantos de Sirena
Sikanda
Si mi abuela viera esto
Bremerton
Evasivas
Que trabajo nos
manda el señor

El placer de no ser
una chica cosmo

A veces escribo cartas
Pastillas para dormir
Repentant
El hombre frívolo
Ruido

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Lunes, 9 de Febrero

Tienes que venir a vernos

Estoy hasta las narices, obsérvese que las narices suelen estar bastante más arriba que los cojones, de la campaña publicitaria a favor del cine español, mejor dicho, de la campaña a favor de asesinar a cualquier niño que lleve un bate de béisbol. He visto al odioso niño unas cien mil veces, mientras que de los otros dos prometidos anuncios de la supuesta campaña no hay rastro.

El problema del cine español no es que ‘nosotros seamos diferentes’ como proclama la campaña, o hagamos las cosas de modo diferente a como las hacen los americanos y no nos hayamos dado cuenta. El problema está en que, en una cosa sí nos parecemos a los americanos y a cualquier ser humano cuerdo, si vamos al cine, es para entretenernos, para pasar un buen rato y evadirnos de nuestra vida cotidiana y sus rutinas. El problema del cine español ‘culto’ o ‘concienciado’ (pues está claro que películas como Torrente no parecen sufrir ‘el problema del cine español’) es que ni sabe entretener ni tiene voluntad de hacerlo, prefiere concienciar. Últimamente los argumentos de las películas españolas no suelen variar demasiado, tratan de cómo un/a pobre infeliz lo pasa mal y sufre muchísimo a lo largo de 90 minutos de metraje. Los lunes al sol, La vida de nadie, Te doy mis ojos y un largo etcétera sirven de ejemplo de este cine español concienciado y comprometido, que al parecer sólo por tratar los temas que trata se convierte en poco menos que una obra de arte.

Pues bien, a mí no me parece que por que saquen mujeres maltratadas, violaciones, parados, inmigrantes y demás en una película ésta pase a ser una buena película y no una prolongación de un telediario cualquiera. Compromiso no equivale a calidad, aunque no voy a negar que se puede entretener al mismo tiempo que se transmite un mensaje, baste ver las magníficas primeras películas de Berlanga y Azcona (Bienvenido Mr. Marshall, Cándido, Atraco a las tres, Los jueves milagro…) en las que no paran de lanzarse continuadas críticas contra la opresión en aquella época y sus valedores (iglesia), pero de una manera tan fina y sutil que los estúpidos censores no pudieron vetarlas en su momento. Ahora que ya no tenemos censura sólo se hace mal cine mientras se glorifica a una panda de llorones victimistas que se creen intelectuales progresistas sólo por gritar un par de consignas, que no paran de suplicar por ayudas y subvenciones y que no son capaces de llevarnos al cine. De acuerdo, el cine americano es mucho más poderoso, mueve dinero, está más apoyado y consolidado, pero eso no justifica los patéticos guiones del cine español, y es que la creatividad no se compra.

El cine español no se hace atractivo a los españoles ahí está el problema. La culpa no es del público español. Lo último se llama La vida que te espera, que trata de un asesinato y una historia de amor en el valle del Pas, Cantabria. Imagínate, pasiegos asesinos (con todo mis respetos para los pasiegos), todo el día ordeñando vacas, mirando paisajes y comiendo sobaos. Por muy buena que sea la película los principales trazos de su argumento me repelen más que atraerme.

El cine es, antes que cualquier otra cosa, entretenimiento. Si se hace cine es para entretener. Lo del arte es secundario ¿creéis que un parado español que vive como puede y va al cine porque desea dejar sus penurias atrás durante una hora y media elegirá Los lunes al sol sólo porque es una película ‘con mensaje’, ‘concienciada’ y ‘comprometida’?

Escuchando:

Perpetrado por Clyde

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Sábado, 31 de Enero

Mamá, quiero ser princesa

Os creéis muy listos si pensáis que voy a hablaros de doña Letizia Ortiz Rocasolano a quien Dios guarde muchos años (toma rima asonante), me apena deciros que os equivocáis. El título os ha inducido a errar, y es que cualquier persona con un mínimo de estilo literario (sobran ejemplos: Ana Rosa Quintana, Ana Obregón, Rosa Montero…) dedicaría este humilde post a ensalzar las, de sobra reconocidas, virtudes de tan magno personaje. Pero yo prefiero ser imprevisible y no tener estilo literario, que El código Da Vinci, esa joya de la nueva narrativa, ha demostrado con creces que eso del estilo literario es una patraña que no sirve para nada y que donde esté el marketing que se quite lo demás, claro que sí.

Los títulos literarios son muy importantes (los de propiedad lo son mucho más) son como la llamada a la presa, el reclamo del cazador. Los libros nos cazan con el título que es una especie de reclamo para pájaros bobos. Si un libro tiene un buen título ya tiene el 50% de la publicidad, el resto consiste en diseñar una bonita cubierta y que en la sinopsis de la contraportada se hable de cualquier cosa excepto del argumento del libro. El título en el libro, es su presente y su futuro, eso lo sabe todo lector y sólo unos cuantos autores. Algunos se obsesionan hasta tal punto con elegir un buen título que acaban olvidándose del libro en si. Proust podría servirnos de ejemplo: A la sombra de las muchachas en flor (segunda entrega de En busca del tiempo perdido) es un título precioso, de hecho puede ser lo único bueno que tiene esa magna obra de la literatura francesa capaz de inspirar un temor irracional hacia las madalenas mojadas en el café, por la capacidad que éstas tienen de desencadenar nada menos que siete tomazos de aburridísimas e inacabables descripciones.

No he leído ningún libro del escritor portugués Antonio Lobo Antunes, por lo que no puedo criticarle, pero el otro día, curioseando en una librería, descubrí un libro suyo con un título increíble: No entres tan deprisa en esta noche tan oscura. Minutos más tarde el título me había dejado de gustar porque mi hemisferio derecho se puso a bromear y a comparar el título con otros como: No te olvides de comprar pan si sales a la calle o No sé donde puse las llaves cuando llegué ayer de su autoría. Enseguida me desenamoré del título: si a mi hemisferio derecho no le gusta algo, más vale no llevarle la contraria y mantenerle de buen humor.

El poder de los títulos llega hasta la televisión, no hay más que fijarse en el ejemplo de El Diario de Patricia, el decano de los programas de testimonio en este país. El Diario de Patricia se llama El Diario de Patricia porque lo presenta una señora que se llama Patricia, razón de ser del programa, es obvio. En verano esa señora se va de vacaciones y el programa pasa a llamarse El Diario de Verano, aunque la chica que lo presenta no se llama Verano, de hecho nadie sabe cómo se llama la chica que lo presenta, y esto es así porque ella no es más que una suplente cuyo nombre no merece la pena ni recordar, no como el de la presentadora-fundadora, Patricia. El caso de Día a día es justo el contrario. Seguro que muchos no sabéis que programa es Día a día, pero ¿y si en vez de Día a día digo ‘el programa de Maria Teresa Campos’? Entonces seguro que acudirán a vuestra cabeza imágenes de horas de emisión ininterrumpida a lo largo de las cuales María Teresa Campos no para de hablar ni para respirar y apenas deja acabar a sus contertulios aquello que les ha quedado por decir y opta por acabarles ella misma las frases. Pues como tiene que ser, para eso ella es Maria Teresa Campos y ése es su programa, lo de Día a día debe de ser para despistar.

Dónde es menor el poder de los títulos, al menos en cuanto inteligencia se refiere, es en el mundo de la canción. Si creímos haber tocado fondo con Aserejé, se debió a que el hombre es bueno por naturaleza además de un ingenuo, un crédulo y un optimista sin límite. No nos imaginábamos que habíamos subestimado a las discográficas. Éstas, ofendidas, heridas en lo más profundo de su orgullo al ser subestimadas, perpetraron como venganza el verano pasado ‘el Papichulo’, todo un insulto contra el homo sapiens (categoría en la que por supuesto no incluyo a la totalidad de la raza humana) e incluso contra la propia ‘canción del verano’ el summun de la horterada, y es que Papichulo es mucho Papichulo. Más tarde, pero no mucho más, las televisiones privadas, heridas también en su orgullo, aunque nadie sabe muy bien por qué, perpetraron el ‘politono papichulo’, el 'manda chiste picante/susto/poema de amor al 7777' y demás, llenándonos de temor e incertidumbre:Papichulo es difícil de superar ¿qué será lo próximo?

Escuchando:

Perpetrado por Clyde

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Jueves, 25 de Diciembre

Días de Cenas

La Navidad es un periodo de cenas de compromiso a las que nunca quieres ir pero a las que, por alguna razón que nadie ha conseguido explicarte, crees que debes ir:

Cena con unos amigos: Una comida espantosa en un sitio espantoso y con una conversación vomitiva, y es que cuando a mi me juntas a Bach y Star Wars en la misma frase antes de que sirvan el primer plato, no sé por qué, pero se me va el apetito y me entran unas ganas de vomitar tremendas.

Cena con otros amigos: Me llevan a un restaurante de prefijos y adjetivos, es decir, un sitio muy neo-retro-minimalista/zen. Nada más entrar sé que acabaré pagando la cena con los réditos que obtenga de venderle mi alma al diablo. Un sitio precioso y elegante, sólo superado por el precio de la cena, directamente proporcional al tamaño de los platos e inversamente proporcional al contenido de los mismos.

Cena con otros amigos (diferentes de los de las otras dos cenas): Cuando llego ya se han bebido tres rondas de cerveza. La cena acaba debido a que nadie es capaz de articular la palabra ‘cerveza’ correctamente y no podemos pedir más.

Cena de Nochebuena:
11.30 Todo empieza bien y parece seguir las mismas directrices que otros años: todos ríen, comen y beben mientras mis primos cantan villancicos.
12.00 Mis primos siguen cantando villancicos, me quiero morir.
12.30 Mis primos me proponen jugar a los piratas y yo, que me he pasado un poco con el champagne, acepto a condición de que dejen de cantar.
12.45 Acabo de pintarme unos bigotes con el corcho quemado de una botella tras haberle pintado a mi primo unas patillas y a mi prima unos bigotes y una perilla.
12.50 Mi prima, de nueve años, cree que deberíamos ponernos todos rímel, ella dice que igual que Johnny Depp en Piratas del Caribe, mi primo (ocho años) y yo, nos negamos. Con dos votos a favor (el mío y el de mi primo) y uno en contra (mi prima) salgo elegido capitán pirata.
1.00 Sorprendo a mi prima intentando probar el champagne a escondidas. Ella alega que es ron y que todos los piratas lo beben.
1.30 Mi prima se pone trascendente (creo que finalmente ha conseguido beber champagne), quiere saber qué significa para mí la Navidad. Estoy tentado entre ponerme empalagoso como un anuncio de turrón o ponerme reivindicativo mientras despotrico contra la Navidad, el consumismo extremo y Papá Noel, pero opto por contestar: “Somos piratas y tenemos muchos barcos que abordar, así que no me hagas perder el tiempo con preguntas, grumete”
2.00 Mis tíos vuelven a su casa y yo tengo que llevar en brazos a mis primos al coche. Llevan manchurrones negros en la cara, son los bigotes y la perilla despintados y casi borrados. Se han quedado dormidos, los piratas también se cansan.

Escuchando:

Perpetrado por Clyde

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Miércoles, 17 de Diciembre

Ketchup

Los fabricantes de patatas fritas con sabor ketchup no mienten, sus patatas no saben a patata, ni siquiera al plástico del que están hechas, saben a ketchup. A todo lo que le echas ketchup acaba sabiendo unicamente a ketchup, es inevitable. Es un sabor violento que arrasa cualquier otro vestigio de sabor. Su aroma impregna todo lo que toca.

El ketchup sabe a ketchup.
La carne con ketchup sólo sabe a ketchup.
Las salchichas con ketchup también saben a ketchup.
Cualquier plato con ketchup sabe irremediablemente a ketchup.
Las películas de institutos americanos saben a ketchup.
El 4 de julio sabe a ketchup.
La estatua de la Libertad sabe a ketchup.
Las películas de americanos “salvapatrias” saben a ketchup.
Los Estados Unidos de América, la tierra de las oportunidades, saben a ketchup.
Bush sabe ketchup.


Y ahora pruebe el nuevo Irak, también con sabor a ketchup.

Escuchando:

Perpetrado por Clyde

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Viernes, 5 de Diciembre

Animales Sociales

Si cuando vas andando por la calle una chica a la que nunca has visto te para de repente, te sonríe, te estampa dos besos estilo ‘guerra preventiva en Irak’ y te pregunta: ¿te acuerdas de mí?, lo que debes decir es:
a) No.
b) No.
c) Tampoco.

En el caso de que seas yo - caso bastante improbable porque yo soy yo y nadie más que yo puede ser yo - lo que realmente dices suele distar mucho de lo que deberías decir. Por esta razón, en lugar de decir la verdad, sonreí, abrí mucho los ojos y contesté con un: “¡Claro! ¿Cómo te va?”. Fue una actuación estelar, de oscar de la Academia, cualquier jurado del mundo se lo hubiese tragado.

No me tachéis tan rápido de mentiroso, considerad la situación, tened en cuenta que el ser humano es un animal social y que como tal ha recibido una educación y adquirido unos roles que, podría decirse, le obligan a seguir unas pautas de comportamiento en este tipo de situaciones. En mi caso las reglas y pautas sociales me obligaron a responder la pregunta estándar de las relaciones humanas ¿te acuerdas de mí?, de acuerdo a mi educación social, simplemente le dije que sí y favorecí el campo de las, hoy en día, tan deterioradas relaciones humanas.

Pero entonces todo se torció. Tras los dos besos de cortesía, ambos nos mirábamos bajo nuestra mutua sonrisa de relación social sin decir nada, cada uno esperaba a que el otro dijese algo. Ella, aun con su sonrisa social, me miró, me remiró, entrecerró los ojos y me escrutó de arriba abajo. Sin previo aviso, aquella sonrisa tan estudiada se esfumó para dejar paso a una desagradable mueca de curiosidad científica a la que siguió una cara de sorpresa y pavor que fue acompañada de la frase: “¡Oh Dios mío, creo que te he confundido con otra persona! Yo… lo siento…” retrocedió unos pasos sin dejar de vigilarme y se fue con su rubor lejos de aquella embarazosa situación que la educación social no es capaz de prever.


Juraría que mientras se alejaba aun dirigió un par de miradas hacia el nuevo psicópata que acababa de conocer, que en aquellos momentos, no sabía donde meter su estúpida sonrisa de ridículo social, oscar de la academia.

Escuchando: Fantasy de Appleton

Perpetrado por Clyde

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Miércoles, 26 de Noviembre

Manifiestos, libros de autoayuda desperdiciados, frustraciones y evaluaciones

Manifiestos, como éste último que han colgado en la red. Una especie de manual de urbanidad, compendio de buenos usos y buenas costumbres, algo así como los baremos de pureza revolucionaria necesarios para obtener el carné del Partido. Me encantan las reglas.

Libros de autoayuda desperdiciados, como el que se podría haber escrito con el Manifiesto mencionado más arriba. Quien lo escribió podría estar nadando en la abundancia en estos momentos, cada vez hay más webloggers/bloggers/bloggeros/bitacoreros que nacen a este mundillo, el libro de autoayuda hubiese sido un éxito de ventas. El ascenso del número de tarados/estúpidos/zopencos/imbéciles y un largo etcétera de profesiones liberales también aumenta proporcionalmente. Lo dicho, hubiese sido un éxito de ventas.

Frustraciones, como la mía. Coincido con la mayoría de puntos enunciados en dicho Manifiesto, yo lo podía haber escrito/yo lo hubiese vendido a una editorial como libro de autoayuda/yo sería rico. Así es la vida.

Evaluaciones, como la que vais a llevar a cabo, camaradas. Sólo vosotros podéis juzgar a este humilde weblog en arreglo a los cánones del citado Manifiesto. Deseo que me concedáis el carnet de pureza revolucionaria del Partido.

Escuchando: 12:51 de The Strokes

Perpetrado por Clyde

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Sábado, 22 de Noviembre

La vida como un anuncio de perfume

¿Qué fue primero, el nacimiento de Jesucristo o Chanel nº 5? Cada vez estoy menos seguro. Se acerca la Navidad, y con ella los anuncios de perfume. El mundo se vuelve mágico, elegante y sofisticado en estas fechas. Si lo artificial es bello, los anuncios de perfume, más.
Inés Sastre camina descalza sobre las aguas de una fuente. Se obra un milagro. Los lobos no se resisten a los encantos de la caperucita con tacones de Chanel. Otro.
Podemos creer en una vida donde todo es perfecto, donde no hace falta hablar, reír o llorar, basta con oler bien.
Podría parecer que regalarle a alguien una colonia, un perfume, es similar a gritarle tu opinión sobre su higiene personal (o falta de). Pero no es así, ni muchísimo menos. Cuando regalas perfumes, no regalas sólo un perfume, estás regalando sueños embotellados.
Se acerca la Navidad y en televisión flotan a la deriva, en forma de anuncio, retazos de esos sueños, basta con elegir uno. Sueños perfectos y maravillosos, pero que se desvanecen en el aire tan rápido como el último aliento de un muerto. Al fin y al cabo, sueños son los olores.
Inés (quien pudiera ser eco de su mirada o diana de su perfume) ya no está en la televisión, en su lugar llora un bebe de plástico. Se acerca la Navidad.

Escuchando: Strict machine de Goldfrapp

Perpetrado por Clyde

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Jueves, 13 de Noviembre

Un buen plan es:

- Montar una exclusiva mini fiesta para seis personas en el probador de un centro comercial.
- Ir a beber cerveza negra a un lóbrego pub irlandés de cuatro a siete de la tarde. Cuando sales de allí estás borracho y deprimido y sólo son las siete, por lo que aun puedes aprovechar la tarde.
- Meterse en un supermercado y repetir a gritos a los clientes las ofertas que se escuchan por megafonía.
- Ofrecerles a unos turistas ingleses una visita guiada por el centro histórico de tu ciudad, ganarte su confianza, introducirlos en las callejuelas más recónditas y abandonarlos a su suerte cuando no miren.
- Pasarte horas y horas criticando cosas como: la dinámica del interser, la monarquía o el bigote de Aznar. No por ese orden.
- Asaltado por remordimientos, planear una expedición para rescatar a los pobres turistas ingleses a los que abandonaste.
- Hacer “teatro callejero”, es decir, perder el sentido del ridículo delante de cualquier transeúnte. Si los artistas callejeros hacen arte ¿por qué tú no?
- Intentar ser captado por alguna secta yendo a sus sedes. Cuanto más satánica-destructiva, mejor.
- Si consigues encontrar a los turistas ingleses muéstrate ofendido y échales la culpa de haberse perdido.

PD: Siento haber tardado tanto tiempo, estaba buscando a mi vida.

Escuchando: Et après de Cox

Perpetrado por Clyde

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Domingo, 2 de Noviembre

Las partículas elementales de Michel Houellebecq

-Nunca he entendido a las feministas… -dijo Christiane a media cuesta-. Se pasaban la vida hablando de fregar los platos y compartir las tareas; lo de fregar los platos las obsesionaba literalmente. A veces decían un par de frases sobre cocinar o pasar el aspirador; pero su gran tema de conversación eran los platos por fregar. En poco años conseguían transformar a los tíos que tenían al lado en neuróticos impotentes y gruñones. Y en ese momento, era matemático, empezaban a tener nostalgia de la virilidad. Al final plantaban a sus hombres para que las follara un macho latino de lo más ridículo. Siempre me ha asombrado la atracción de las intelectuales por los hijos de puta, los brutos y los gilipollas. Así que se la tiraban dos o tres veces, a veces más si la tía era muy follable, luego se quedaban preñadas y les daba por la repostería casera con las fichas de cocina de Marie-Claire. He visto el mismo guión repetirse docenas de veces.

PD: Recomendadísimo. Tan dolorosamente real, tan malévolamente divertido, tan desesperadamente triste, tan tremendamente diferente. Fútbol es fútbol dijo un sesudo entrenador en una rueda de prensa. Houellebecq es Houellebecq digo yo aquí. Tan, pero tan, diferente...

Escuchando: Drowning de Dashboard Confessionals

Perpetrado por Clyde

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Miércoles, 29 de Octubre

Ya estoy listo para mi primer plano Sr. De Mille...

Es bonita aquello que dice que la vida es como una película de cine. Pero como todas las frases bonitas es más falsa que una moneda de corcho. De acuerdo, nuestra vida es como una película, pero sin guionistas en plantilla, o lo que es lo mismo, con cada uno como su propio guionista. Y ahí está el fallo. Estoy seguro de que el guionista de la última película de Schwarzenegger, aquella sobre unas elecciones a gobernador de California, cobró por escribirla. Pero en mi caso, el guionista de la película de mi vida no cobra ni un duro, y así me va.

Escuchando: Yeah! de Zwan

Perpetrado por Clyde

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Miércoles, 15 de Octubre

Roses are red...

Al parecer, el último pasatiempo en este país consiste en plantearse aquello de ¿Qué es ser español? Todo el mundo trata de averiguar si se ‘siente’ español o no. Todavía no tengo muy claro qué debes sentir exactamente, supongo que será algo así como lo que se siente al tener la regla, una sensación que los hombres jamás entenderíamos y que las mujeres descubren por los anuncios de compresas. Nadie parece tener muy claro cuáles son los síntomas de la ‘españolidad’ (¿’hispanidad’?) pero a cambio todos quieren ser europeos ¡Ay, Europa! Europa es moderna, dinámica y con una gran historia. Todos ansiamos ser Europa. Europa huele a progreso, a futuro, en cambio Madrid huele a ajos, como dice la legítima de Beckham, lady Beckham para los enemigos. Beckham no es europeo, no, él es inglés ¡ay, Inglaterra! Dices Inglaterra y se te llena la boca de los cuadritos de Burberry. Pero Inglaterra es inalcanzable, Londres nunca olerá a ajos, ni tan siquiera a chorizo. Nos tendremos que conformar en perder el culo por intentar ser europeos, y es una pena porque, después de todo el esfuerzo que hemos hecho para ser europeos, y resulta que llevamos en Europa desde que el Mar Muerto sólo estaba enfermo. Mientras, aquí seguimos igual, con ese dilema moral día tras día: ‘si yo vivo en España, y España está en Europa ¿puedo ser europeo pero no ser español?’ Y así estamos, que no ganamos para disgustos.
Al fin y al cabo si Europa existe es para fastidiar a los americanos. Hablo de fastidiar a los yanquis, a los otros americanos, a los del sur, no, ésos siempre nos han caído bien pese a que, en ciertas ocasiones, no nos hayamos portado con ellos como hubiese sido menester. Yo creo que si queremos ser europeos es para fastidiar a los yanquis, para poder tratarles con condescendencia, hablarles con ese tonillo que nos reservamos para explicarles a los niños que hay cosas que están mal y que no se deben hacer. Aunque la mayoría de las veces, los niños no nos hagan ningún caso. Ser europeo te da derecho a tratar a un norteamericano con prepotencia, sea el americano que sea. Da igual que no hayas leído un libro en tu vida, que seas un grosero insoportable… no importa, si eres europeo tienes derecho a mostrar todos los aires de superioridad que quieras delante de un yanqui. Da igual que hables con John Updike, Paul Auster o el mismo Herman Melville redivivo, ellos son unos incultos por la simple razón de que tú eres europeo, y en la definición de europeo, antes de cualquier otra estupidez viene escrito aquello de: ‘los yanquis son tontos’. Todos queremos ser europeos, acaso ¿hay alguien que no le gustaría tener entre sus derechos fundamentales la gracia de poder despreciar a los ciudadanos de un Imperio cuyo emperador no es más que un pobre asno?

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A: ¿Alguna vez has amado tan fuerte que te ha dolido?

B: No, pero sí que he llegado a odiar con tal intensidad que ha acabado doliéndole a otro.

Escuchando:

Perpetrado por Clyde

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Viernes, 10 de Octubre

Asfixia

Se me humedecen los ojos de repente. No tengo aire, me ahogo, hay algo no me deja respirar.

Me he atragantado con mi propio corazón.

Escuchando: Moon River de Audrey Hephburn (Victor Mancini)

Perpetrado por Clyde

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Lunes, 6 de Octubre

Como ser Paulo Coelho. Coelho y la ‘New Age’

Paulo Coelho es un señor que escribe libros… no me corrijáis, no pienso llamarlo escritor. Como iba diciendo, el señor Paulo Coelho escribe unos libros que te hacen pensar cosas como: ¡oh, que profundo! - o también, y rizando el rizo - este libro representa una epifanía espiritual que me ha hecho crecer interiormente.
El señor Paulo Coelho también escribe artículos para algunas revistas, pero no por ello es un periodista. Cuando lees un artículo del señor Paulo Coelho se te ocurren palabras como sabiduría, revelación y otras muchas parecidas que jamás dirías juntas en voz alta por temor a ser internado en un centro de atención psiquiátrica.
El señor Paulo Coelho no es, por tanto, ni escritor ni periodista, es un señor que vive de un movimiento llamado New Age, algo así como una religión adaptada a la sociedad capitalista, una espiritualidad a la carta con la que podrás prescindir de crucifijos y demás parafernalia que no conjunta para nada con el sofá de Roche Bobois. La New Age es algo así como la prolongación religiosa de un día de compras. Un día vas de compras y llegas a casa con un disco de chill -out, incienso con aroma de flor de loto, un quemador de aceites esenciales, unas velas carísimas de diseño, té verde y un kimono para practicar tai-Chi. Pues bien, con todo esto te puedes montar en cinco minutos una religión adaptada con horarios flexibles ti y durante unos instantes creerte conceptos como ‘vida interior’ o ‘meditación’ aunque no sepas distinguir entre Feng-Shui y Tai-Chi, y creas fervientemente que las dos tienen algo que ver con las películas de Bruce Lee. Vamos, comodísimo. Paulo Coelho, que es muy listo, ha sabido aprovechar el tirón del New Age al máximo, sabe que en un mundo donde se ha perdido la espiritualidad, una parábola por aquí, una fábula por allá y cualquier historia que suene muy profunda y trascendente parece ser capaz de desentrañar el sentido de la vida. Y esto, admitámoslo, reporta pingües beneficios a quien sabe aprovecharse. La gente no quiere un dios, quiere aromaterapia, feng shui y libros de geishas (algún día hablaré de las geishas, otro de mis temas favoritos).

La New Age, como religión moderna que es, sigue tendencias, igualito que la moda. Hay temporadas en que se lleva lo oriental y todo el mundo se compra cualquier cosa que lleve una letra china escrita, va a clases de yoga, y se pone a comer sushi proclamando a los cuatro vientos que está buenísimo mientras apenas puede contener las arcadas. Otras veces le toca a la ‘sabiduría árabe’, aunque últimamente lo árabe está de capa caída debido a que los americanos no sienten demasiado aprecio por aquello de la ‘sabiduría árabe’.

Paulo Coelho es listo como un tiburón a régimen, ha sabido reinventar las ideas de las grandes religiones en una versión light (apta para el consumo de la generación MTV) al tiempo que les echaba un poco de filosofía de bolsillo, dudas existenciales y la tradición de pueblos como los tuareg. Incluso algunas veces el Sr. Coelho pasa de reinventar a copiar como lo hizo en ‘El demonio y la señorita Pym’, una de sus últimas novelas. Para los incrédulos aconsejo la lectura de ‘La barca sin pescador’ de Alejandro Casona que casualmente tiene el mismo planteamiento que la novela de Coelho, sólo que fue escrita mucho antes.

Ser Paulo Coelho, no es demasiado difícil, supongo que es como la mayoría de las cosas en esta vida, si te crees tu rol tienes la mitad de la partida ganada. Luego sólo tienes que ponerte a escribir cuentos sobre sabios monjes que aconsejan a peregrinos, o sobre viajes iniciáticos, o sobre sueños y visiones. Lo difícil del asunto consiste en inventar a Paulo Coelho, para lo cual llegamos tarde. Por supuesto, sobre gustos no hay nada escrito, cuando estos son los de los demás.

Escuchando: The bad touch de The Bloodhound Gang

Perpetrado por Clyde

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Miércoles, 1 de Octubre

GQ y la sociedad de clases

Ayer hablaba con uno de mis amigos intelectuales. Un amigo intelectual es necesario en toda vida social que se precie. Son lo último. Si quieres ser alguien, consíguete un amigo intelectual ya, así podrás empezar a presumir cuanto antes. Además de algo tienen que comer, ya sabes: ‘siente a un intelectual a su mesa’. Antes estaban de moda los amigos gays, pero el mercado de amigos gays anda saturadísimo. Ser creativo, hacer algo diferente es cada vez más difícil, hoy en día todo el mundo sabe inglés y tiene un amigo gay. Pero ahora se lleva lo del amigo intelectual y comer sushi que tiene más mérito. Si además vomitas el sushi a escondidas eres lo más cool. Me estoy desviando, así que centrémonos.

Como iba diciendo, ayer hablaba con un amigo intelectual. Éste en particular, es algo así como catedrático en telefilmes de sobremesa de sábado, vamos, todo un erudito. Hablábamos sobre los diferentes tipos de telefilmes de la sobremesa de los sábados y los clasificábamos. En la primera clasificación estuvimos los dos de acuerdo: ‘todos ellos son la peor muestra de cinematografía existente’. Pero luego tuvimos nuestros más y nuestros menos. Propuse como categoría de telefilme de sábado ‘conflicto entre clases sociales’, pero él no quiso aceptarlo. Dijo que ya no se hacían telefilmes de ese tipo y parece que tiene razón. ¿Qué ha sido de los telefilmes de ‘conflicto entre clases sociales’?

Los telefilmes de ‘conflicto entre clases’ tenían su propio género. Una niña pija de buena familia se enamoraba de un chico pobre y juntos se oponían a sus mundos y a sus familias en pos de construir una sociedad más justa y menos clasista en la que poder amarse en libertad y bla, bla, bla. Todo muy épico, muy ‘americano’. A algunos de ellos se les añadía una variante intelectual en la que el chico de los barrios bajos era realmente brillante, por lo menos el nuevo Stephen Hawking de los barrios bajos (véase El indomable Will Hunting, que aunque se estrenó en los cines tenía la mismita caspa que cualquier telefilme casposo de sábado por la tarde, además de a Matt Damon). Sigamos con los telefilmes. Los actores eran espantosos, la producción era espantosa, todo era espantoso, pero como todo estaba tan estereotipado y se repetía siempre, tenías la certeza de que acabarían bien. Y cuando algo ya lo conoces te acaba gustando. Pero, hete aquí que ya no filman más de estas maravillas del séptimo arte. Quizás ya no hagan más falta. Quizás ya ha llegado el fin de la sociedad de clases y yo aun no me he enterado. Claro, como no veo tele ando desinformado. Seguramente hace ya tiempo que pregonaron a bombo y platillo la muerte de la sociedad de clases y yo hecho un clasista de los de toda la vida, aquí, sin enterarme.

Pero no, la sociedad de clases no ha muerto. Ya me extrañaba a mí. Basta con que te compres la revista GQ, ese engendro de Cosmopolitan (otro engendro) masculina, para darte cuenta de que aun hay clases y clases. Están aquellos para los que comprarle un collar Gucci a su perro les ayuda a deshacerse de la calderilla de los bolsillos porque ‘el perro es el mejor amigo del hombre’ y están otros que no comprarían el collar de marras porque ‘el perro es el mejor amigo del hombre pero nunca el mejor amante’. Resignémonos, las clases aun existen y gracias a Dios también la conciencia de clase, por ejemplo, yo estoy orgulloso de no pertenecer a la clase de personas que leen la GQ.

Escuchando: When I see you de Macy Gray

Perpetrado por Clyde

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Domingo, 28 de Septiembre

Bookcrossing

Siempre he tenido la sospecha de que los idealistas, los que luchan por un mundo mejor, son en el fondo, unos cínicos. Estoy seguro de que saben que jamás alcanzarán a ver cumplidos sus utópicos ideales. Si un ideal pudiese cumplirse no habría ni ideales ni utopías ¿o sí?
La respuesta está en Bookcrossing.com. Tiene algo de comunismo, pero nada tiene que ver con política. Imaginemos que en lugar de la socialización de la economía del marxismo tuviésemos la socialización de la literatura. Imaginemos una biblioteca universal en constante movimiento alrededor de la tierra como ésta lo está alrededor del sol.
Dicen que un buen libro es un buen amigo ya que es tan capaz de tatuarte una sonrisa en la cara como cualquiera de ellos. Por eso, solamente si lo compartes, otros entenderán lo que hay encerrado entre sus tapas de cartón.
El proceso es muy simple, primero registras el libro en la web de Bookcrossing.com y das tu opinión sobre él. Luego escoges un buen lugar, liberas tu libro y esperas a que alguien lo encuentre y lo lea. Cuando esta persona lea el libro se formará una opinión que debe volcar en la web y a su vez deberá escoger otro lugar donde liberarlo, así tu libro emprenderá un largo viaje cuyo itinerario va marcado por aquellos que lo leyeron.
Quizás Bookcrosing.com haya acabado con el significado de la palabra utopía porque, lo que no era más que un sueño se ha hecho realidad. Quizás es ahora que estamos más cerca de cambiar el mundo.

Escuchando: Settle Down de Zwan

Perpetrado por Clyde

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Jueves, 25 de Septiembre

El gran teatro del Mundo

N lleva un rato largo esperando. Resopla, se pasa la mano por el pelo y da pequeños paseos. Está impaciente y mira en todas direcciones. Tarda mucho.
C aparece corriendo y comienza a disculparse. Nosequé problema con los autobuses.

C: ¿Llevas mucho rato aquí solo?
N: Sí, pero no pasa nada. He estado pensando.
C (sonríe): ¿Sí? ¿En qué?
N (como sin darle importancia): Oh, nada… ya sabes, lo típico… me he estado imaginando practicando sexo con todo aquel a quien conozco.
(C deja de sonreír y mira a N. N se da cuenta de que puede haberse pasado)
N (tratando de disculparse): Yo… lo siento, no quería ser borde lo que pasa es que he tenido un mal día y…
(C frunce el ceño y le interrumpe)
C: ¿Me habías incluido en tu lista?
(N alza los ojos al cielo un momento y vuelve a mirar a C)
C (riéndose): Ahora sí.
(Se van riendo)

PD: ¿Qué pasa cuando a la vida, por sus propios méritos un texto dramático, le aparecen acotaciones?

PD 2: El sistema de comentarios ya funciona. Comentad malditos.

Escuchando: Honestly de Zwan

Perpetrado por Clyde

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Domingo, 21 de Septiembre

Cosmopolitan

Cualquier día la revista Cosmopolitan dirá que "matar a la gente es de lo más chic". Menuda se va a armar, porque si lo dice "la Cosmo"...

Escuchando: Little Things de Lamb

Perpetrado por Clyde

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Jueves, 18 de Septiembre

¡Qué desilusión!

Hoy ha salido otra vez en la tele. Tanta publicidad sólo indican que deben estar vendiendo un montón porque todos los días hablan de él en las noticias. No es que yo sea un consumista patológico, pero me han acabado convenciendo: yo también quiero uno. Nunca he tenido uno de estos, así que no sé dónde se compran. Le he preguntado a mi padre:
- Papá ¿dónde compraron a Bush los americanos?
Menuda desilusión me he llevado.

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Sólo los muy observadores se habrán percatado de que he renovado el diseño. ¿Qué os parece?

Escuchando: That great love sound de The Raveonettes

Perpetrado por Clyde

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Martes, 9 de Septiembre

Aquel chico que hace ruiditos con la boca

Ese chico que hace ruiditos con la boca fue elegido hace poco el hombre más guapo del mundo o algo así por una revista femenina americana. Felicidades a los genes de sus progenitores. Estoy hablando de Justin Timberlake, antes famoso por ser novio de Britney Spears, ahora famoso porque los ruiditos que hace con la boca se los pagan bien. Yo no estoy muy enterado de estas cosas pero, por lo que dicen, Britney Spears aseguró ser virgen cuando salía con el tal Timberlake, que es lo mismo que decir que su relación se limitaba a: a)ir mucho al cine b)montar en los caballitos y c)duchas frías para Justin. No sé por qué, pero no me extraña que lo dejasen. Ahora le dan este premio por ser guapo que es algo así como que a una chica le piropeen unos obreros de la construcción pero en fino, o sea, con menos gracia. Me da la impresión de que el premio tiene cierto recochineo, algo así como: ‘eres muy guapo pero debes ser el doble de tonto, porque con la chica te quedaste comiéndote los mocos, pringao’, y es que las revistas femeninas, a la hora de dar premios, pueden ser muy crueles.

Escuchando: I'm a man of constant sorrow de Soggy Bottoms Boys

Perpetrado por Clyde

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Lunes, 8 de Septiembre

Yo sobreviví a comprarle un regalo... (y II)

Nunca entenderás este post si no lees el anterior. Si resulta que puedes entenderlo sin leer el del día anterior, tus padres deben estar muy orgullosos de ti.

Hoy el desenlace de la historia: Yo sobreviví a comprarle un regalo de cumple… bla, bla, bla (II). Pero antes hagamos un pequeño repaso a las tiendas que visitamos N. y yo el sábado:

El Corte Inglés: como ya dije en el post anterior (si no lo has leído hazlo ya) el único que compró algo allí fue N, que arguye que hay un imán en la planta joven que te obliga a comprar en contra de tu voluntad. Es mucho más simple, N. es un consumista patológico.

Fnac: Otra tienda, que según N., también tiene uno de esos imanes que secuestran tu voluntad. En otras palabras, N., también compró allí. Yo no.

Anticuarios: mi padre compra algunas cosas en los anticuarios, así que visitamos algunos. Había multitud de buenas ideas para regalos, un montón de cosas que le podrían haber gustado a mi padre. Pero no compré nada en ellos porque o pagabas los altos precios o tenias que venderle tu alma al anticuario para sufragar el gasto.

Librerías: a mí padre le encanta leer, lee muchísimo, pero según la Ley del Regalo Universal: a) si le compro un libro a mi padre nunca le gustará b) todo el mundo le regala libros c) ha dicho varios millones de veces que no le gusta que le regalen libros. Tampoco compramos nada allí.

Perfumerías: según mi padre, regalar un perfume es la forma menos sutil de hacerle saber a alguien la bajísima opinión que tienes de su higiene personal.

Monedas: una vez mi padre dijo que le gustaban las monedas de plata, desde le han regalado 57 monedas de plata (las conté ayer). Hoy por hoy, mi padre odia las monedas de plata.

Estaba desesperado y entonces paso algo. Fue algo así como una revelación estilo San-Pablo-camino-de-Damasco-deslumbrado-por-una-fuerte-luz, pero sin quedarme ciego. Y decidí que el regalo de cumpleaños de mi padre sería llevarlo a ver Sit, la última de Tricicle. Bueno, la verdad es que vi el cartel.

Escuchando: Aygle de Cry

Perpetrado por Clyde

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Domingo, 7 de Septiembre

Yo sobreviví a comprarle un regalo...

El lunes 8 de Septiembre es el cumpleaños de mi padre. Los trabajos de Hércules, la construcción de una presa, la vuelta al mundo a gatas, cualquier cosa… os lo cambio por salir a comprarle un regalo de cumpleaños a mi padre. Porque ¿qué se le regala a quien parece tener todo excepto ganas de tener más cosas? ¿qué se le regala a alguien que presume de conocerte muy bien y que ha demostrado ser un maestro en el arte del regalo? ¿qué se le regala a una persona para la que la sorpresa no existe? Mi padre es un hombre sincero, como decía Guantanamera, tan sincero que si no le gusta tu regalo lo sabrás de sus propios labios para gozo y solaz de tu (en este caso, mi) maltrecha autoestima. Así es mi papá, siempre con la verdad por delante.
Clyde se enorgullece en presentaros un nuevo tipo de historias, en riguroso directo desde el lugar donde se produce la noticia. Con vosotros mi primera crónica escrita en tiempo real: Yo sobreviví a comparle un regalo de cumpleaños a mi padre y encima lo considero un tema lo suficientemente interesante para escribir un post.

Sábado 6 de Septiembre

10 a.m. Acabo de salir a la calle, comienza mi odisea consumista particular. Le he dicho a mi padre que tenía que “ver a unos amigos”, entonces él ha puesto esa cara suya que parece gritar: sé exactamente lo que hiciste el último verano, también sé lo que vas a hacer porque yo lo sé todo, así que no te molestes en ocultármelo. Empezamos bien, seguro que sospecha algo… no… no lo creo, mi padre siempre tiene esa cara.
Ya estoy en la calle, ahora debería pararme a reflexionar y plantearme seriamente qué podría gustarle a mi padre.

10.05 a.m. ¡A tomar por culo! Estoy perdiendo tiempo, voy a ponerme a andar y a mirar escaparates hasta que la inspiración venga a mí.

11 a.m. ¡Oh Dios mío! ¡Oh Dios mío! ¡Oh Dios mío! ¡Aun no he comprado nada! Llevo casi una hora andando sin rumbo y aun no sé ni por asomo qué le podría gustar. Esto se me está haciendo eterno… esa cazadora es bonita, voy a entrar a ver cuánto cuesta.

11.15 a.m. En situaciones desesperadas hay que tomar medidas desesperadas, voy a llamar a N.

N: ¿Sí?
Yo: Necesito tu ayuda.
N: ¿Qué pasa?
Yo: Tengo que comprar un regalo de cumpleaños.
N: ¿Ah sí? ¿Para quién?
Yo: Bueno, para… mi padre.
(N. conoce a mi padre)
N:
Yo: ¿Estás ahí?
N: ¿Para tu padre?
Yo: Sí…
N: ¡Oh Dios mío! ¡Oh Dios mío! ¡Oh Dios mío!

Dice que viene en media hora. Con dos personas será todo mucho más fácil, no en vano dicen aquello de ‘cuatro ojos ven más que dos’. Estoy seguro de que a N. se le ocurrirá alguna buena idea.

12.00 a.m. N. llega tarde y no hago más que pensar en sus ancestros y en muertes muy dolorosas.

12.05 a.m. N. viene corriendo y resoplando. Dice que deberíamos dar una vuelta por El Corte Inglés. Tiene razón, allí hay de todo, seguro que algo habrá que le guste a mi padre, no puede ser tan difícil.

12.45 p.m. Sí puede serlo. Hemos salido de El Corte Inglés con las manos vacías. Bueno, ‘he salido’, N. ha aprovechado para quemar la VISA en la planta joven, lleva una bolsa en cada mano, y una gran sonrisa en la cara.

1.00 p.m. N. ha insistido en parar a tomar un helado y descansar un poco. Necesita un sitio donde dejar las cinco bolsas que lleva ahora. Yo aun no he comprado nada y creo que si N. compra algo más le desollaré vivo.

1.05 p.m. Se me acaba de encender una bombilla encima de la cabeza: ya sé lo que le voy a comprar a mi padre.

Mañana el desenlace y el cumpleaños.

Escuchando: Vinlen de Cry

Perpetrado por Clyde

30 de Mayo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los Malos de la Película 2003